LaTercera / Nacional

 

La zona, situada en la XII Región, recibió por parte de la Unesco la nominación de Reserva de la Biosfera Mundial

 

Sector privado impulsa nuevos proyectos turísticos en zona de Cabo de Hornos

En el sector se pretenden instalar rutas patrimoniales y nuevas instalaciones para facilitar el desembarco de los turistas. Las autoridades prevén que el turismo puede crecer de 7.000 a 14.000 visitantes al año.

 

Oriana Fernández

Fecha edición: 10-07-2005

 

Bosques lluviosos siempre verdes, de algas submarinas, tundra y glaciares, son algunos de los particulares paisajes que miles de turistas podrían explorar en los próximos años de la zona de Cabo de Hornos, en la XII Región, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco (Organización de las Naciones Unidades para la Educación y la Cultura) la semana pasada.

 

Este sello internacional no sólo trae un reconocimiento a la biodiversidad de la zona -posee uno de los 37 bosques más puros del planeta y en ellos habitan aves protegidas como el cóndor, águila o el pájaro carpintero grande-, sino que además una aumento del flujo turístico a la zona.

 

El Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) estima que la cantidad de visitantes que llegarán al ecosistema podría crecer de las siete mil personas a 14 mil en los próximos cinco años. Según la entidad, uno de los desafíos de la zona es dejar de ser un "lugar de paso": al año llegan más de setenta mil personas en cruceros, pero no se queda más de un 10% a visitarlo.

El director del Sernatur de la XII Región, Miguel Angel Muñoz, sostiene que se requiere un "turismo selectivo" en la reserva, es decir, que lleguen pocas personas, pero que "permanezcan en la zona para invertir".

 

El gobernador de Magallanes, Eduardo Barros, explica que con el nombramiento internacional, el ecoturismo puede convertirse en un "un fuerte sector de desarrollo. Sin embargo, se deben establecer regulaciones que nos permitan que las visitas de bajo impacto para la flora y fauna del lugar".

 

Añade que en las actividades económicas se deben incluir a las comunidades indígenas yaganas "las que podrían dedicarse a la elaboración de chocolates artesanales, cestería, centolla, circuitos de trekking".

 

Proyectos

 

Los más conformes con el nuevo estatus de la zona son los empresarios ecoturísticos que preparan proyectos que permitan la llegada de visitantes con poder adquisitivo y experiencia en exploraciones a sitios de alto valor natural.

 

El empresario Pedro De Aretzavala asegura que la reciente declaración de la Unesco ha impulsado el proyecto Puerto Cabo de Hornos, de una inversión de 45 mil Unidades de Fomento (UF) -más de 787 millones de pesos- que incluye la construcción de un muelle para la llegada de yates y veleros, un sendero de 100 mil metros y un centro de visitantes con información antropológica, histórica y vegetacional del sector en la Isla Hornos.

El investigador de la Fundación Omora y la Universidad de Magallanes, Ricardo Rozzi, otro de los proyectos es la instalación de una ruta escénica en la Isla Navarino que cruzará bosques nativos, comunidades indígenas yaganas y formaciones geológicas. "La idea es que el turista se cautive con las bellezas del lugar y se quede", dice Rozzi y agrega que otra garantía del entorno es que da "oportunidades únicas a los visitantes extranjeros de conocer especies como el pájaro carpintero gigante, desaparecido en otros países".

 

Otro de los grandes empresarios del sector es Javier Vásquez, quien inaugurará el Hotel Lakutaia en septiembre de este año. Con la nominación asegura que "podría aumentar la cantidad de turistas en un 20% o 30%".

 

Amplían centro de estudios

 

El investigador Ricardo Rozzi explica que la nueva nominación de la zona obliga a una ampliación del Centro de Estudios Omora, que busca la conservación biocultural y el monitoreo de esta reserva mundial. ¿El costo? Un millón de dólares. Este organismo trabajará ahora con el Centro Milenio de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Chile y la Universidad North Texas, de EEUU.

 

Una de las líneas de investigación de este centro se refiere al cambio global. Según Rozzi se trata de una zona austral que permite estudiar las modificaciones que han tenido los paisajes, animales y el clima de la tierra.

 

Además, en este organismo se analizará la presencia de animales invasores, como el castor y el visón, los cuales son calificados como dañinos debido a que se alimentan de especies protegidas. Estos animales, explica, han impactado las poblaciones de aves que anidan en la tierra.