La idea es
sumarla a la Isla de Pascua y las iglesias de Chiloé que tienen esta categoría
Fecha edición: 20-03-2002
Chile postulará bahía de Wulaia como
Patrimonio de la Humanidad
El lugar está ubicado en la Isla Navarino, en Tierra del Fuego. Sus bosques
australes y las teorías evolutivas originadas en la zona son la base para
promocionarlo ante la Unesco como tesoro mundial.
PAMELA GUTIERREZ
La riqueza de su historia, sus
descubrimientos arqueológicos y sus bosques australes son las principales
razones por las cuales la Fundación Omora, la Universidad de Magallanes y la
Gobernación de la Antártica están decididas a que la bahía de Wulaia, distante
a 75 kilómetros de Puerto Williams en la Duodécima
Región, sea declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad.
El primer paso para esta postulación de la
zona de Isla Navarino es el envío en abril próximo de los antecedentes reunidos
por los científicos y el gobierno regional al Consejo de Monumentos Nacionales,
entidad que es el nexo oficial entre la Unesco y
nuestro país, para que ver si puede ser incorporada a la lista tentativa de la
institución (ver recuadro).
En el mismo mes se postulará a obtener al
financiamiento del Fondo Mundial para la Naturaleza, dependiente del Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud). Se
trata de un monto de 25 mil dólares que servirán para costear parte de la
postulación.
Wulaia fue descubierta en 1830 por el
navegante inglés Robert Fitz
Roy y al año siguiente viajó también el naturalista
Charles Darwin, quien tuvo contacto con la cultura yagana.
Por otra parte, todavía persisten los asentamientos misioneros ingleses con los
cuales se trató de convertir a los indígenas de la zona al cristianismo (ver
nota secundaria), por nombrar sólo algunos hitos históricos.
El presidente de Omora y profesor de Etica Ambiental del Departamento de Filosofía de la
Universidad de Texas, Ricardo Rozzi, explicó: "Que Wulaia sea Patrimonio
Mundial de la Humanidad permite preservar esta zona en el tiempo y la pone en
la mira internacional, que es comparable a las Islas Galápagos (Ecuador) o Machu Picchu (Perú)".
A su vez, el gobernador de la Provincia de la
Antártica, Eduardo Barros, explicó que "todavía se conservan 700 conchales
en el borde costero donde vivían los yaganes, que son testimonios de su
cultura. Además, hay rastros del jardín que cultivó uno de los misioneros que
visitó la zona a mediados del siglo XIX y la casa del pastor Stirling, cuya vivienda se construyó en Inglaterra y se
trajo desde allá hasta una localidad que está a 10 kilómetros de Wulaia.
Turismo
Desde el punto de vista ecológico, al
postular a la zona como Patrimonio Mundial de la Humanidad "se perdura un
laboratorio natural, ya que los bosques de Navarino y de Cabo de Hornos son los
más australes del mundo", según el profesor Rozzi.
Este interés atrajo también a la Universidad
de Munich (Alemania), cuyo profesor de Paisaje Ecológico, Kurt
Jax, trajo a 15 alumnos para que estudien la zona, compartiendo en estos días
con igual cantidad de estudiantes de la Universidad de Magallanes.
El gobernador explicó que Puerto Williams será la principal beneficiada con esta categoría,
"ya que siempre ha vivido de una economía extractiva, como la explotación
del oro, la centolla, el centollón y la caza de la
ballena, que son recursos que se van agotando y colocan en jaque la subsistencia
de esta zona. Con esta nominación, vamos a incentivar el turismo en el Cabo de
Hornos y la Isla Darwin".
De esta manera se pretende aumentar el número
de visitas al Cabo de Hornos.
DURA COMPETENCIA
Por lo menos cuatro años de espera tendrá la
postulación de Wulaia para que el Consejo de Monumentos Nacionales la considere
como elegible para candidata a ser Patrimonio Mundial de la Humanidad. Ello se
debe a que la prioridad está concentrada en Valparaíso, las salitreras de Humberstone y Santa Laura y la ciudad minera de Sewell, esta última ubicada en la Sexta Región.
Así lo manifestó el secretario ejecutivo de
la entidad, Angel Cabezas, quien indicó que Wulaia
"no está en la lista tentativa elaborada en 1997 por el Consejo de
Monumentos Nacionales de lugares que serán presentados ante la Unesco".
Sin embargo, Cabezas aseguró que "esta
lista no es inamovible, lo que significa que puede ser incluida, dependiendo de
los antecedentes que se presenten".
Explicó que, por reglas establecidas por la Unesco,
los países no pueden presentar más de un lugar al año y sólo se aceptan 30
postulaciones anuales de todos los países. "Con Valparaíso tuvimos suerte,
porque se presentaron 56 candidatos y la ciudad quedó entre las 30
postulaciones que permite la organización".
Donde Darwin se encontró con los yaganes La historia de Wulaia comenzó en 1830,
con el viaje que efectuó el capitán Robert Fitz Roy que permitió el
descubrimiento de esta bahía y del canal del Beagle.
Fitz Roy, quien tenía apenas
23 años, quedó impactado con la cultura de los indios yaganes (de los cuales
sobreviven dos ancianas racialmente puras) y se llevó a cuatro de ellos a
Inglaterra "para convertirlos en intérpretes y se transformen en un medio
amigable hacia sus compatriotas ingleses", según las palabras del propio
capitán.
En 1831, el navegante llegó con una
importante visita: Charles Darwin, cuyo contacto con los yaganes y con la
naturaleza de la zona permitió sentar las bases de su investigación sobre la
teoría de la evolución.
Entonces, Darwin comentó de estos indígenas:
"La perfecta armonía con que viven las tribus yaganes retardará por la
largo tiempo su civilización. En Tierra del Fuego, hasta que algún jefe se alce
con cierto poder para asegurarse cierta ventaja, como tener animales domésticos,
parece apenas mejorar la política estatal su país".
Otro suceso que marcó la zona fue la llegada
de los misioneros anglicanos, que llegaron con el reverendo Richard Mathews. Su trabajo, sin embargo, fue continuado por el
misionero Allen Gardiner,
quien intentó convertir a los yaganes al cristianismo, sin éxito.
Peor aún, él y su tripulación fueron
perseguidos por los indios y murieron a causa de la hambruna y por la crudeza
del clima.
Desde el punto de vista arqueológico, el siglo XX se marcó con otros dos hitos.
El primero, en 1920, fue cuando el antropólogo Martín Gusinde puso en
cuestionamiento la evolución humana, al estudiar la cultura yagana.
Allí descubrió que estos indios, según explicó el doctor Ricardo Rozzi,
"tenían una cultura refinada, a tal punto que poseían una religión
monoteísta, propias de evoluciones más desarrolladas".
En 1930 se inició una polémica, que dura
hasta nuestros días, sobre el poblamiento Americano. El arqueólogo Junius Bird,
al hacer excavaciones en Wulaia, puso en jaque la teoría de que el hombre pasó
por el Estrecho de Bering a este continente.