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"La zona del Cabo de Hornos
posee una belleza dramática, con una amplia biodiversidad, valiosa globalmente,
con especies únicas de musgos y líquenes, además de una abundante vida
silvestre, donde se encuentran el picaflor, el cóndor y el loro más australes,
al igual que el pájaro carpintero más grande del mundo". Así describe a
esta zona de la XII Región el científico inglés Shaun Russell, doctor en
ecología de la Universidad de Gales, Reino Unido, y miembro del Centro
Internacional de Areas Silvestres Protegidas, quien exploró esa zona junto a su
colega Charlie Falzon, especialista en gestión turística, en el marco de un
proyecto de la fundación EuroChile que busca fomentar el turismo sustentable.
La gestión de los científicos en
Chile consistió en apoyar el trabajo de la Gobernación de Puerto Williams y la
Fundación Omora, para desarrollar políticas de conservación del área. Para ello
recorrieron los parques nacionales Cabo de Hornos y Agostini, además de otras
zonas subantárticas que están siendo postuladas para ser declaradas Reserva
Mundial de la Biosfera por Unesco (ver infografía).
"Cuando Unesco revise la postulación, se asegurará de que los valores
naturales y culturales sean protegidos. Por ello es importante formular normas
de conservación que sean respetadas por la comunidad local y las
agencias", indica Falzon.
La situación actual
Hoy existe un fuerte interés por desarrollar el área económicamente, por
explotar los bosques hacia el norte, implementar el cultivo de salmones y
también por extraer turba, una fibra orgánica que se encuentra en el territorio
y que puede ser utilizada para el fomento de la horticultura.
Sin embargo, la gobernación de la Provincia Antártica Chilena ha dado
señales claras de que está a favor del turismo, denegando la autorización para
instalar salmoneras y asumiendo la responsabilidad de mostrar cómo el turismo
puede proveer un desarrollo económico en armonía con la protección del medio
ambiente, indica Russell.
A esto se suma un creciente interés por conocer el territorio. En 2003 unas
7.000 personas desembarcaron en la isla Hornos, pero existe un potencial de
turistas aún mayor si se considera a los grandes cruceros que van a la
Antártica y los viajeros que llegan a la zona argentina de Ushuaia, que por
temporada superan los 120 mil visitantes.
La experiencia de Nepal
Durante el 2000 Charlie Falzon participó en la zonificación del monte
Everest con el fin de preservar su entorno. Así se definieron lugares de
visitas públicas y lugares de desechos. Según comenta, la situación del Everest
es bastante dramática desde el punto de vista ecológico, ya que para satisfacer
a los turistas se han construido alojamientos tipo lodges, cortando
muchos bosques para fabricar y calefaccionar las viviendas. En tanto, los
desechos de turistas han contaminado las fuentes de agua, que ya no se puede
beber, y la basura se ha acumulado a tal nivel que resulta poco económico
sacarla, ya que debe hacerse por vía aérea, explica. En su opinión, el problema
de Nepal fue no planificar adecuadamente la gestión del Parque y no considerar
a la población local, ya que gran parte del dinero que genera el Everest se
concentra en Katmandú.
Para Falzon, las lecciones del Everest pueden ser un ejemplo para Chile. El
experto recalca la necesidad de que la comunidad local y los inversionistas
trabajen en conjunto, asesorándose para desarrollar un protocolo. "El
sector posee una belleza escénica muy singular que estimula la
imaginación", comenta Falzon. "Es el último punto antes de la
Antártica y el lugar donde se encuentra el océano Pacífico con el Atlántico.
Además, ofrece un clima increíble, mostrando enormes arco iris, círculos
alrededor de la luna, lluvia y nieve al mismo tiempo", agrega.
Shaun Russell, doctor en
ecologia, docente de la u. de gales, Bangor (Reino Unido)
- El inglés Shaun Russell, es
especialista en ecología, biología, biodiversidad y en conservación del
medio ambiente. |